MI PROYECTO

VICTORIA, arquitecto

La emoción estética produce placer y lo sentimos gracias al sistema nervioso simpático que da la orden precisa a nuestro cerebro. Pero… ¿qué nos emociona?

Está comprobado que hay espacios en los que no vemos el momento de abandonarlos o a los que acudimos a escondidas para escapar de la rutina y hundirnos en nuestros pensamientos, espacios encantados en los que es más fácil ser feliz. Estos espacios nos promueven ese sentimiento de placer.

Nuestro deseo es emocionarles desde el primer momento en que nos sentemos juntos, plasmando en un proyecto aquellos sueños que se convertirán en realidad.

El trabajo en equipo

Me encanta mi trabajo, tengo la suerte de ser una persona que siempre ha tenido muy claro lo que quería ser. Mis padres me enseñaron a tener confianza en mí misma, a creer que era capaz de alcanzar cualquier cosa que otro hubiera sido capaz de hacer e incluso, porqué no, superarlo.

En el transcurso de mi formación apoyaron mis decisiones, dejaron que volara haciendo mis piruetas, quedándose debajo sujetando la red de protección.

Así pude hacer realidad mi sueño, ser arquitecto. Me gustaba el arte, me encantaba crear. Me encantaba imaginar cosas y cuando vi mi primera obra importante construida, la miraba y me decía…… es como la imaginaba, es como la imaginaba…… Pero, esa obra, no era mía, es decir, no era sólo mía, y eso es lo más fascinante de mi trabajo.

Lo más fascinante de mi trabajo, son las relaciones interpersonales. Las relaciones con clientes, cada uno diferente, con sus gustos, sus manías, sus miedos, pero todos con una gran ilusión…… SU proyecto, MI proyecto.

Las relaciones con los equipos de trabajo, también todos diferentes, sus costumbres, sus miedos y una ilusión…. SU obra, MI obra.

Es tan gratificante y tan enriquecedor poder trabajar en equipo….. tener un proyecto común y entre todos ser capaces de hacerlo realidad…..

Desde aquí un reconocimiento a todas aquellas personas que han colaborado y siguen colaborando, en que me sienta feliz haciendo mi trabajo.

Haciendo realidad los sueños

Recientemente hemos firmado un nuevo contrato de rehabilitación de una vivienda.

Este hecho es motivo de gozo, no solamente por el hecho de ser un trabajo con remuneración económica, sino porque se recupera un edificio de características singulares.

Nuestra sociedad consumista nos hace ver estos edificios como “casas viejas”, impulsándonos a comprar viviendas nuevas, estandarizadas; vivimos en pisos con vecinos arriba y bajo. Pagando gastos de comunidad. En espacios pequeños y ajustados y de precios altos. Sin embargo, cuando alguien se atreve a retomar un viejo edificio y rehabilitarlo, nos parece precioso, nos gustaría tener una vivienda como la suya.

A la hora de comprar un coche, o una lavadora, o una simple crema para la cara, nos dejamos asesorar por expertos, pero a la hora de comprar una vivienda no es así. ¿Por qué? Ante la opción de buscar una vivienda (que probablemente sea la única que compremos en nuestra vida): ¿por qué no buscamos un profesional que nos aconseje?

¡Valoremos lo único! Busquemos algo que se ajuste a nuestras necesidades y dejemos en manos de profesionales de la arquitectura que hagan realidad nuestros sueños…